lunes, 27 de noviembre de 2017

Núm. 43. LUCHANDO EN LOS TEJADOS

Fecha de publicación: 27 - X - 1979.


Don Luis: -¿Por qué defiendes a un vulgar traficante de esclavos?
Boguro: -¡Es algo más que mi amo!


       El Guerrero del Antifaz aconseja a Soraya que se quede con Bayaceto, pero la sultana alega que Muley Hassan ha descubierto su juego y puede ponerla en peligro. Li Chin, que no ve la hora de librarse de su rival, intenta convencerla de que seguramente y, a pesar de todo, podrá seguir contando con el favor del sultán. Pero Soraya está decidida a no separarse ya de ellos.
       Perseguidos por los perros guardianes soltados por el consejero, el grupo alcanza una parte de la muralla que rodea el palacio; y, mientras Li Chin y Soraya ascienden por una planta trepadora que crece junto al muro, sus tres compañeros hacen frente a la peligrosa jauría.
       La sultana reconoce a tres de los canes y salta al jardín para azuzarlos contra los otros perros. Aprovechando la feroz pelea que se desata entre los animales, los fugitivos terminan de trepar y se encaraman en la parte superior de la muralla.
       Al otro lado, debajo de ellos, ven pasar una carreta cargada de paja cuyo conductor, al ir cantando en voz alta, no advierte que saltan sobre la mullida carga, y prosigue su camino hacia el puerto. Para los huidos se abre la posibilidad de poder escapar en alguna embarcación. Pero, aunque van ocultos entre la paja, son descubiertos desde una ventana por un matrimonio otomano que pone sobre aviso al carretero de la presencia de extraños. Este último echa a correr para avisar a los soldados. Cuando estos aparecen, el enmascarado y sus amigos se ven obligados a abandonar la carreta y huir saltando por los tejados de las casas.
       Perseguidos de cerca, llegan a un lugar en el que la distancia entre una vivienda y otra es insalvable y quedan acorralados. Pero en el tejado de la alejada casa hay unos conocidos de Soraya que les tienden, a modo de puente, una escalera por la que pasan. Tras cruzar y retirar la escalera, el quinteto prosigue su fuga, eliminando a cuanto soldado le sale al paso. Don Luis se preocupa en ayudar a la sultana a salvar alturas y distancias en su peligrosa huída.
       El Guerrero tiene la mala suerte de pisar y hacer añicos la claraboya que cubre el dormitorio donde duerme una pareja, precipitándose sobre el lecho. Enfurecidos por su súbita irrupción, hombre y mujer acosan al enmascarado con las armas que colgaban en la cabecera de la cama. Li Chin interviene, dejándose caer, y se encarga de poner fuera de combate a la iracunda otomana. Una vez el enmascarado hace lo propio con el hombre, Soraya, Don Luis y Fernando también saltan al interior de la casa.
       En un armario encuentran chilabas con capucha con las que pueden pasar desapercibidos en su camino hacia los muelles; mas, una vez allí, son descubiertos por "Garfio" Chamul y Boguro, quien es se enfrentan respectivamente con el Guerrero y el conde de los Picos. Don Luis lleva las de ganar con el negro, pero el del antifaz se ve en apuros cuando el garfio de su contrincante busca clavarse en su garganta.

COMENTARIOS:
            -Comprobamos cómo, poco a poco y sutilmente, Don Luis va sintiendo por Soraya algo más que simple amistad. En algún episodio anterior ya vimos que la sultana tampoco le hacía ascos al conde y todo parece presagiar que se va a producir un cambio de situación. Puede que al proponerla como nuevo objeto amoroso del de los Picos (quien, todo hay que decirlo, jamás dedica un solo pensamiento a su esposa Sigfrida y actúa como si ésta ni siquiera existiera) Gago quisiera darle un respiro a nuestro héroe librándolo de una de sus muchas admiradoras.
            -Numeración en interior de la contraportada, 386.
     


miércoles, 22 de noviembre de 2017

Núm. 42. COCODRILOS HABRIENTOS

Fecha de publicación: 20 - X - 1979.



                          Li Chin: -¿Por qué has venido, Soraya?
                          Soraya: -Ya no puedo regresar con Bayaceto.


       El Guerrero del Antifaz y Li Chin se reúnen con Don Luis y Fernando, a los que ayudan a acabar con los otomanos que los hostigaban. Muley Hassan se dirige rápidamente a los sótanos y, al comprobar que los fugados se encuentran en cierto pasillo, acciona una palanca que hay en una de las paredes y hace descender una pesada reja que bloquea la salida. El grupo no pierde el tiempo y corre en dirección contraria buscando otro sitio por donde escapar; pero el consejero manipula una nueva palanca y, esta vez, el suelo cede bajo los pies del Guerrero y Don Luis, los cuales se precipitan a un foso con agua infestado de cocodrilos. Li Chin y Fernando, viendo el peligro que corren sus amigos, se lanzan ellos mismos a la trampa para auxiliarles. Todos juntos, exterminan a los hambrientos saurios traídos del Nilo, y, enseguida, nuestro héroe se sumerge en busca de alguna salida de aquel cubículo. Pronto descubre una especie de pequeño pasaje, protegido por unos barrotes de hierro.
       En sus aposentos, Soraya se esfuerza por despertar a Bayaceto del sopor etílico en el que se encuentra sumido para convencerlo de que deje en libertad al enmascarado y sus compañeros. En el preciso momento en que el sultán abre los ojos, se presenta Muley Hassan con la noticia de que el cristiano y los suyos han hallado la muerte en el foso de los cocodrilos cuando intentaban escapar. Soraya, sabedora de que existe un conducto que comunica dicho foso con el estanque que recorre los jardines de palacio, se dirige a éstos con la esperanza de que el hombre que ama y sus acompañantes hayan sobrevivido a las bestias. Muley la sigue y la amenaza con contarle a Bayaceto la verdad acerca de los sentimientos que la sultana alberga hacia el enmascarado...,a menos que ella consienta en otorgarle sus favores. Soraya no se deja amilanar y abofetea, furiosa, al consejero, al que deja atrás. Apenas divisa el estanque, ve con alegría que el objeto de sus desvelos y sus tres amigos ascienden a la superficie, sanos y salvos. Decididamente sube a una barca y rema hacia ellos para recogerles de las aguas.
       Una vez a bordo, el Guerrero y Don Luis se ponen a los remos y se alejan de la exuberante orilla. Su plan es alcanzar la muralla que circunda el palacio y escalarla.
       Muley Hassan inspecciona el foso y, no viendo rastro de sus enemigos, arroja él mismo a uno de sus hombres para que investigue. El turco, de nombre Asarif, descubre que los saurios han sido aniquilados y los barrotes del conducto arrancados. El consejero ordena a algunos de sus soldados que sigan a Asarif a través del conducto y a otros que acudan rápido al estanque y, de paso, den la alarma.
       Ajeno a todo lo que sucede, Bayaceto sufre las consecuencias de su borrachera y gimotea reclamando la presencia de su esposa.
       Un grupo de otomanos descubre la barca de los fugitivos, pero, al ver a su señora con ellos, no se atreve a hacer uso de las ballestas, no sea que resulte herida. El Guerrero y sus camaradas saltan a tierra y se enfrentan a la partida. En otra parte del jardín, Muley Hassan dispone que los fieros perros de palacio sean soltados.

NOTAS:
            -Numeración en interior de la contraportada, 385.

jueves, 16 de noviembre de 2017

Núm. 41. LOS SÓTANOS DEL PALACIO

Fecha de publicación: 13 -X - 1979.



"Ahora tengo que dejar contento al cerdo de Bayaceto, Li Chin. Procuraré ayudaros en cuanto gane su confianza." -Soraya.


       Soraya consigue que, pese a la oposición manifiesta de Muley Hassan, Bayaceto permita la libertad de movimientos del Guerrero del Antifaz. El sultán, sin embargo, dispone que Don Luis y Fernando continúen encerrados en un calabozo como garantía de las buenas intenciones del enmascarado.
       En la privacidad de sus aposentos Bayaceto quiere dar rienda suelta al deseo que siente por su esposa, pero ella se las apaña para hacerle beber sin medida hasta dejarle dormido.
       Llegada la hora de dar de comer a los prisioneros, dos gigantescos guardianes entran en la mazmorra que ocupan los amigos del Guerrero. Aun encadenados a la pared, los dos cristianos son lo suficientemente hábiles como para dejar inconscientes a los dos energúmenos y apoderarse de las llaves que abren sus grilletes.
       Li Chin encuentra las puertas de las habitaciones del enmascarado custodiadas por dos hombres del desconfiado Muley Hassan que no le permiten la entrada a pesar de que, en teoría, nuestro héroe no es un prisionero sino un huésped.
       Preocupado por la suerte de sus amigos, el Guerrero no consigue conciliar el sueño. De pronto, se abre una puerta secreta en la pared y entra Soraya. La sultana le informa de que va a ayudarle a escapar y viene a despedirse.
       Muley Hassan busca de algún modo desacreditar a Soraya ante los ojos de su señor para que deje de influir en él. Se introduce en un aposento contiguo al de los sultanes y a través de una mirilla secreta espía el dormitorio de los mismos por si descubre algo que pueda interesarle. Advierte, entonces, la ausencia de la favorita en el lecho conyugal donde Bayaceto duerme la borrachera.
       Li Chin accede finalmente a las habitaciones del Guerrero tras salvar una peligrosa cornisa que recorre la fachada exterior del edificio y entrar por una ventana. Contrariada y celosa, descubre la presencia de Soraya en las dependencias del enmascarado. La esposa de Bayaceto, que, en el fondo, desea apartar a la oriental de la compañía del cristiano, arguye que lo mejor que puede hacer ésta es permanecer con ella hasta que surja la ocasión de reunirse más tarde con su amigo.
       Muley Hassan se huele que la sultana está en los aposentos del Guerrero y llama a su puerta. Temiendo que el pasaje secreto por donde entrara haya sido descubierto y esté vigilado, Soraya abandona rápidamente la habitación en compañía de Li Chin. Utiliza para ello la misma ventana y la misma cornisa por la joven llegara. Cuando el enmascarado abre al consejero, llegan dos soldados avisando de la fuga de Don Luis y Fernando. Muley Hassan ordena su muerte, lo que impele a nuestro héroe a actuar. Abriéndose paso corre hacia las mazmorras en ayuda de sus amigos. Muley ya ha encontrado la excusa que buscaba para acabar con la vida del enmascarado.
       Una vez en los sótanos donde se hallan los calabozos, el Guerrero se encuentra con Li Chin, que le trae su espada. Soraya se la ha dado cuando ambas mujeres se han enterado de la fuga de los prisioneros.
     
COMENTARIOS:
               -Conociendo a Soraya, podemos imaginarnos la clase de "despedida" que tenía reservada para nuestro héroe. A pesar de que en varias ocasiones ha manifestado la amistad que siente por Li Chin, lo cierto es que se las procura para que el Guerrero y ella no permanezcan juntos más tiempo del necesario. Ambas son rivales y emplean todos las artimañas que tienen a mano para asegurarse las atenciones del enmascarado
               -Numeración en interior de la contraportada, 384.
         

Núm. 40. EL REGRESO DE LA SULTANA

Fceha de publicación: 6 - X - 1979.




       Los otomanos se disponen a capturar a los naufragados Don Luis y Fernando, desatándose una refriega durante la cual el antiguo escudero del Guerrero del Antifaz queda inconsciente por un golpe de remo recibido en la cabeza. El conde de los Picos pone fuera de combate a sus atacantes y, apoderándose de la barca de estos últimos, resuelve volver a la playa; pues, con su compañero en ese estado, resulta imposible seguir con sus propósitos de intentar rescatar al enmascarado. Pero otras barcas le rodean y se ve obligado a rendirse. Los dos prisioneros son encerrados junto a su amigo del antifaz en la sentina del barco capitaneado por "Garfio" Chamul, donde Soraya en persona cura la herida de Fernando.
       En otro lugar del navío, dos otomanos se introducen en el camarote de Li Chin con la nada caballerosa intención de abusar de ella. La muchacha da buena cuenta de ambos y abandona la cabina. Fuera se ve rodeada por un grupo aún mayor de hombres que, como los otros dos, tampoco parecen albergar buenos propósitos. En ese preciso momento Soraya sube a cubierta y, viendo la situación apurada en la que se encuentra la oriental, sale en su ayuda y ordena que nadie moleste a la que se supone es su sirviente.
       Mientras tanto, en el castillo de Roca, la noticia de la captura de nuestros amigos, es recibida con muestras de pesar y desesperación. Ana María no puede soportar las terribles nuevas y se desmaya. Nora la curandera se apresta a atenderla, y comprueba con tristeza la solicitud con la que Ramiro, a quien ama, sigue tratando a la condesa.
       La escuadra turca llega sin contratiempos al puerto de Esmirna, en cuyo palacio el sultán Bayaceto recibe a su esposa tras despedir a una de sus amantes, Amilia. El consejero, Muley Hassan, que quiere sembrar cizaña entre él y la sultana, le aconseja que no sea blando con ella. Pero experta en esas lides, Soraya da la vuelta a la situación y engatusa a su esposo, al que convence de que el Guerrero del Antifaz no sólo no la retenía en España, sino que, además, la liberó del capitán Ben Jerifaz, que la había secuestrado, e iba a ayudarla a regresar a Turquía.
       Bayaceto ordena traer ante su presencia al cristiano del antifaz, quien, convencido de que la escuadra española no dejará sin castigo la visita de los otomanos, le advierte que con su actitud puede que haya provocado una guerra. Muley Hassan se muestra desafiante, asegurando que si tal cosa sucediera, los cristianos serían "bien" recibidos. Nuestro héroe pronto se da cuenta de que el insidioso consejero es realmente quien está detrás de las decisiones tomadas por el sultán.

COMENTARIOS:

               -Episodio en el que Gago mezcla con gran habilidad la acción, el drama y la comedia. El autor dota de indudables elementos cómicos la escena en la que Soraya manipula a su esposo y se hace perdonar por este. Es otro ejemplo que desmiente la extendida creencia de que el humor no tenía cabida en las historias urdidas por el autor, al que muchos acusan de ser excesivamente serio en el tratamiento de sus argumentos.
                -Numeración en el interior de la contraportada, 383.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Núm. 39. TENAZ RESISTENCIA

Fecha de publicación: 29 - IX - 1979.



       Omarif, es el hombre de "Garfio" Chamul que suplanta al Guerrero del Antifaz en el canje por Soraya. Li Chin se da cuenta enseguida del engaño y así se lo hace saber a la sultana, junto a la cual decide embarcarse, como supuesta esclava, con la intención de averiguar en qué barco está prisionero el hombre al que ama.
       Don Luis y Fernando comienzan a sospechar que algo no anda bien, cuando ven que la oriental se marcha con los invasores sin dar explicación alguna.
       Mientras las dos mujeres son llevadas en una barca a una de las naves de la escuadra otomana, el verdadero Guerrero se libera de sus ataduras e intenta abrirse paso entre sus captores. En la orilla, su suplantador ordena la retirada de las tropas cristianas con la excusa de que los atacantes son más numerosos, pero Don Luis le acusa de actuar como un cobarde. "Garfio" Chamul y otros capitanes aprovechan el momento para atacar por sorpresa. Descubierto el engaño, el conde de los Picos se enfrenta personalmente con Omarif.
       El auténtico enmascarado consigue saltar al mar pero, alcanzado en la cabeza por una maza arrojada con puntería infalible por un tal Gabul, se hunde en las aguas. Omarif cae muerto bajo el acero de Don Luis, mientras Fernando arenga a los soldados cristianos que defienden la playa. Cumplida la misión que les encargó Bayaceto de recuperar a su favorita, "Garfio" y Boguro inician la retirada, cubiertos por los suyos.
       El líquido elemento reanima al aturdido Guerrero, que asciende a la superficie para descubrir que Soraya y Li Chin son llevadas en una de las barcas enemigas. Al verle, la oriental se tira al mar para reunirse con él. La sultana duda un momento en hacer lo mismo, y pierde la ocasión. El cristiano y su amiga nadan hacia la orilla, pero se cruzan con el bote de "Garfio", cuyo segundo, Boguro, se arroja a las aguas dispuesto a acabar con el cristiano de una vez. Los dos hombres se enzarzan en una violenta pelea, que termina cuando nuestro héroe, al salir a la superficie para tomar aire, lo hace tan cerca de la barca, que se ve hostigado por varios turcos a la vez. Apresado el enmascarado, Li Chin corre la misma suerte.
       En la orilla, los últimos otomanos que cubrían la retirada de sus compañeros, abandonan suelo español y regresan a sus naves. Don Luis y Fernando se apoderan de uno de los botes y reman con la intención de auxiliar a su camarada del antifaz, pero pronto son alcanzados por una bala de cañón enemiga.

NOTAS:
             -Otro entretenido episodio en el que Gago vuelve a hacer gala de una maestría insuperable a la hora de desarrollar escenas de acción trepidante, de las que debería tomar nota todo autor que pretenda recoger el testigo del vallisoletano en la creación de nuevas historias del enmascarado.
             -Numeración en interior de la contraportada, 382.

miércoles, 12 de abril de 2017

Núm. 38. CHOQUE VIOLENTO

Fecha de publicación: 22 - IX - 1979.


       "El Guerrero del Antifaz ha nacido para combatir hasta la muerte...ella [Ana María] no puede ser feliz con él." -Ramiro.


       Oleada tras oleada, los turcos desembarcan, al fin, en la costa española, poniendo en un aprieto a los soldados cristianos, los cuales se ven muy superados en número. Algunos caballeros que, junto a sus mesnadas, habían acompañado al Guerrero del Antifaz para repeler la invasión, se repliegan con la intención de organizar mejor la defensa.
       El enmascarado no cede ni un palmo de terreno, pero Don Luis y Fernando retroceden momentáneamente para pertrecharse con los caballos y escudos que han dejado atrás. De este modo podrán batirse en mejores condiciones contra el enemigo
       El Guerrero se ve rodeado por Garfio Chamul, Boguro y varios de sus hombres, quienes no le dan tregua y terminan por apresarle. Justo en ese momento, Don Luis y Fernando inician el contraataque a caballo, pero, viendo que su amigo está en manos de los otomanos, se detienen y aceptan el canje que Chamul les propone: el enmascarado por Soraya. Comprenden que es lo mejor, pues todavía no están en verdaderas condiciones de rechazar la invasión.
       Mientras nuestro héroe es trasladado por seguridad a una nave otomana, sus camaradas cabalgan hacia el castillo de Roca para traer a la sultana. Ésta última manifiesta a Ana María su deseo de permanecer allí y no regresar a Esmirna junto a su esposo Bayaceto, al que desprecia y quien, quizás, ordene su muerte.
       A pesar de las atenciones que le prodiga Nora y por más que lo intenta, Ramiro no puede dejar de amar a su señora la condesa, a la que, de nuevo, ve en problemas.
       Nada más llegar Don Luis y Fernando, el conde de los Picos, pone en antecedentes a Ana María sobre la captura de su esposo. Viendo que la vida de su amigo puede peligrar, Soraya no duda en volver con los suyos; asegurando a su preocupada anfitriona que ella evitará que nadie le haga daño al prisionero.
       En compañía de un reducido grupo de soldados, los amigos del Guerrero y la sultana abandonan el castillo, dirigiéndose a la costa, donde aguardan acampados y vigilándose mutuamente los ejércitos turco y cristiano. Antes de que el puente levadizo sea alzado de nuevo, Li Chin sale a todo galope y los sigue a distancia.
       Llega el momento del canje, pero Garfio Chamul tiene en mente otra cosa: entregar en lugar de al enmascarado a un hombre disfrazado como él. Secundando los planes de su capitán y amante, Boguro toma una barca y hiende las aguas  hacia el navío donde se haya prisionero el Guerrero, a quien, se supone, ha de llevar a la orilla.
       Li Chin llega, entonces, a la playa y se acerca para contemplar el intercambio.

COMENTARIOS:

              -Pese a algunas inconsistencias del guión, Gago demuestra ser, nuevamente, un experto en el dominio del tempo narrativo y la perfecta dosificación de la acción. Por otra parte, es una lástima que los diálogos resulten un tanto esquemáticos comparados con los de la época de oro de la serie, pues ayudarían a dar más empaque al conjunto.
             -De forma sutil el autor nos da a entender que aunque el Guerrero ha acogido en su castillo a Li Chin, ésta realmente se sabe ajena a sus habitantes. Nos la presenta en un segundo plano, manteniendo las distancias, sin intervenir en las conversaciones de los demás y observando el desarrollo de los acontecimientos. Y cuando dichos acontecimientos la impelen a actúar, lo hace de manera solitaria y furtiva.
            -Numeración en interior de la contraportada, 381.

viernes, 24 de marzo de 2017

Núm. 37. LA ESCUADRA DE BAYACETO

Fecha de publicación: 15 - IX - 1979.



"La condesa de Torres ha sido y es una de las más virtuosas damas españolas. Y yo soy su esposo y su paladín" -El Guerrero dejando las cosas claras a sus súbditos.

       El disfrazado esbirro de "El Monje" se gana la confianza de Li Chin en espera de una ocasión propicia para apuñalarla a traición; sin embargo, comete el error de querer abusar de ella antes, y la muchacha no tarda en dar con él en el suelo y arrebatarle la espada. El falso soldado acaba por confesarle que no sabe dónde puede estar el Guerrero del Antifaz.
       Al enterarse de que Nora se ha marchado con los del condado de Roca, "Hércules" y sus hombres salen en su busca, ya que no están dispuestos a quedarse sin la curandera que les atiende cuando están heridos o enfermos. Acortando camino por atajos conocidos por ellos llegan al lugar del bosque donde nuestros amigos han hecho un alto para pernoctar con miras a que la aún débil Ana María no se resienta.
       Ramiro hace guardia por los alrededores del campamento y es el primero en ser atacado. Con gran habilidad esquiva los cuchillos mortales que el jefe de los bandidos le lanza. Al oír el ruido de la pelea, el Guerrero se une a él en la violenta confrontación que tiene lugar. Nora media en el conflicto, tratando de que "Hércules" entre en razón y respete su decisión de abandonar aquellos parajes.
       Justo en ese momento aparece Li Chin, que, en la oscuridad de la noche, ha visto la hoguera encendida para dar calor a Ana María. Con pesar, comprueba que el hombre al que ama ha hecho las paces con su esposa.
       Finalmente, "Hércules" atiende a las razones de la curandera y regresa en paz al monte con los suyos.
       En Esmirna, Bayaceto II, es informado del paradero de su favorita y se siente profundamente ultrajado; pues por las palabras de su consejero Muley Jassan, llega a creer, erróneamente, que la sultana está retenida en contra de su voluntad por el cristiano del antifaz. Dispuesto a castigar tamaña osadía, ordena que una flota zarpe rumbo a España con la misión de rescatarla. Entre los capitanes de los barcos que se hacen a la mar, se haya el antiguo enemigo de nuestro héroe Garfio Chamul, al que acompaña su inseparable Boguro. Ambos tienen en mente vengarse de la humillación sufrida a manos del enmascarado.
       En el castillo de Roca, y ausente el Guerrero, la voluble Soraya no se queda de brazos cruzados y, ante unos divertidos Fernando y Sarita, se dedica a tirarle los tejos a un aturrullado Don Luis, que se "defiende" como puede de las insinuaciones de la otomana.
       Días después se produce la llegada de los señores del feudo y todos salen a recibirles. El conde de Roca hace un vehemente alegato de la honorabilidad de su esposa y conmina a sus soldados a defenderla hasta el último hombre de futuras acechanzas; ellos prometen así hacerlo. Sarita, por su parte, se alegra de la incorporación de Nora a los habitantes del castillo, ya que su presencia puede ayudar a que Ramiro se olvide de la condesa.
       Tras nueve días de navegación, la flota turca arriba a las costas españolas y el Guerrero es puesto sobre aviso. Soraya, sabiendo que vienen a por ella, ruega al enmascarado que no la entregue; sin embargo, éste considera que lo mejor sería que volviese con el sultán para evitar mayores conflictos.
       Llevando algunas tropas del condado, nuestro héroe, Don Luis y Fernando se dirigen hacia la costa, donde los pocos navíos españoles que permanecían atracados en el puerto son hundidos por el enemigo. El enmascarado dirige la defensa poniéndose al frente de la batería de cañones instalada en la playa con la finalidad de repeler incursiones enemigas. Los turcos botan chalupas de asalto y, a pesar del fuego cristiano, avanzan con el propósito de desembarcar. Garfio Chamul es uno de los que van en la vanguardia del ataque.

COMENTARIOS:

               - Consciente de la amenaza que supone para su matrimonio la presencia de Li ChinAna María se pone inmediatamente en guardia y decide marcar su territorio. En la viñeta 4 de la página 8 vemos que, disimulando un vahído, se abraza a su esposo, mientras dirige a su rival una significativa mirada de soslayo con la que parece decirle que el Guerrero es otra vez suyo y que no está dispuesta a dejárselo quitar. Li Chin se da rápidamente cuenta de la situación y ve peligrar sus planes de conseguir alguna vez el amor del enmascarado.
              -En el cuadro de texto de la página 1, que sirve de resumen del cuaderno anterior, se desliza un pequeño error cuando se nos dice que el Guerrero y los suyos se dirigen al condado de Torres. Como podemos comprobar más tarde, su destino es el de Roca.
             -Numeración en interior de la contraportada, 380.