miércoles, 12 de abril de 2017

Núm. 38. CHOQUE VIOLENTO

Fecha de publicación: 22 - IX -1979.


       "El Guerrero del Antifaz ha nacido para combatir hasta la muerte...ella [Ana María] no puede ser feliz con él." -Ramiro.


       Oleada tras oleada, los turcos desembarcan, al fin, en la costa española, poniendo en un aprieto a los soldados cristianos, los cuales se ven muy superados en número. Algunos caballeros que, junto a sus mesnadas, habían acompañado al Guerrero del Antifaz para repeler la invasión, se repliegan con la intención de organizar mejor la defensa.
       El enmascarado no cede ni un palmo de terreno, pero Don Luis y Fernando retroceden momentáneamente para pertrecharse con los caballos y escudos que han dejado atrás. De este modo podrán batirse en mejores condiciones contra el enemigo
       El Guerrero se ve rodeado por Garfio Chamul, Boguro y varios de sus hombres, quienes no le dan tregua y terminan por apresarle. Justo en ese momento, Don Luis y Fernando inician el contraataque a caballo, pero, viendo que su amigo está en manos de los otomanos, se detienen y aceptan el canje que Chamul les propone: el enmascarado por Soraya. Comprenden que es lo mejor, pues todavía no están en verdaderas condiciones de rechazar la invasión.
       Mientras nuestro héroe es trasladado por seguridad a una nave otomana, sus camaradas cabalgan hacia el castillo de Roca para traer a la sultana. Ésta última manifiesta a Ana María su deseo de permanecer allí y no regresar a Esmirna junto a su esposo Bayaceto, al que desprecia y quien, quizás, ordene su muerte.
       A pesar de las atenciones que le prodiga Nora y por más que lo intenta, Ramiro no puede dejar de amar a su señora la condesa, a la que, de nuevo, ve en problemas.
       Nada más llegar Don Luis y Fernando, el conde de los Picos, pone en antecedentes a Ana María sobre la captura de su esposo. Viendo que la vida de su amigo puede peligrar, Soraya no duda en volver con los suyos; asegurando a su preocupada anfitriona que ella evitará que nadie le haga daño al prisionero.
       En compañía de un reducido grupo de soldados, los amigos del Guerrero y la sultana abandonan el castillo, dirigiéndose a la costa, donde aguardan acampados y vigilándose mutuamente los ejércitos turco y cristiano. Antes de que el puente levadizo sea alzado de nuevo, Li Chin sale a todo galope y los sigue a distancia.
       Llega el momento del canje, pero Garfio Chamul tiene en mente otra cosa: entregar en lugar de al enmascarado a un hombre disfrazado como él. Secundando los planes de su capitán y amante, Boguro toma una barca y hiende las aguas  hacia el navío donde se haya prisionero el Guerrero, a quien, se supone, ha de llevar a la orilla.
       Li Chin llega, entonces, a la playa y se acerca para contemplar el intercambio.

COMENTARIOS:

              -Pese a algunas inconsistencias del guión, Gago demuestra ser, nuevamente, un experto en el dominio del tempo narrativo y la perfecta dosificación de la acción. Por otra parte, es una lástima que los diálogos resulten un tanto esquemáticos comparados con los de la época de oro de la serie, pues ayudarían a dar más empaque al conjunto.
             -De forma sutil el autor nos da a entender que aunque el Guerrero ha acogido en su castillo a Li Chin, ésta realmente se sabe ajena a sus habitantes. Nos la presenta en un segundo plano, manteniendo las distancias, sin intervenir en las conversaciones de los demás y observando el desarrollo de los acontecimientos. Y cuando dichos acontecimientos la impelen a actúar, lo hace de manera solitaria y furtiva.
            -Numeración en interior de la contraportada, 381.

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