jueves, 2 de febrero de 2017

Núm. 36. DEFENDIENDO A ANA MARÍA

Fecha de publicación: 8-IX-1979.



        "¡No te fíes de las gatitas! ¡Son enemigas de los perros! -Li Chin a "Lobo".



       Los hombres de "Lobo" manifiestan a éste su malestar, pues creen que pretende aprovecharse de la prisionera sin compartirla con ellos, pero él intenta calmarles diciéndoles que si quieren tener el dinero que han pedido como rescate al conde de Roca, deben respetarla. Para asegurarse de que no intentan nada, "Lobo" droga el vino que se sirve durante la cena, y, pronto, todos se quedan dormidos. Entonces, el jefe de los bandidos entra en al aposento de Li Chin dispuesto a pasar un buen rato con ella. La muchacha se revuelve furiosa y, tras golpearle, huye de la cueva. Sin embargo, su admirador se recupera enseguida y sale en pos de ella.
       Mientras tanto, Ana María comprueba con alivio que Ramiro comienza a sentirse atraído por Nora, a la que acompaña al bosque a recoger hierbas medicinales. El Guerrero del Antifaz, que es consciente de la clase de sentimientos que el escudero alberga hacia su esposa, afirma estar dispuesto a no dejarla sola y a recuperar el tiempo perdido.
       Los esbirros del falso monje Cicuta, disfrazados de soldados, buscan a su jefe cuando se topan con la curandera y el escudero. Reconociendo al enemigo de su señor, se aprestan a capturarlo. Aturdido por el golpe de una maza, Ramiro se desploma y queda a merced de sus atacantes. Uno de los facinerosos está a punto de rematarlo de un lanzazo, pero Nora se interpone suplicante dando tiempo al gigante para que se recupere. Mientras él se las entiende con los canallas, la muchacha corre a avisar al enmascarado, quien, tras ordenarle que se quede en la casa con Ana María y Adolfito, acude en auxilio de su vasallo. Todos los esbirros, excepto uno que consigue escapar, caen ante las fuerzas combinadas de señor y escudero.
       "Lobo" alcanza finalmente a Li Chin, y la ata a un árbol, reanudando su libidinoso acoso. En ese momento aparecen sus hombres que ya han despertado del sopor en que los sumió el vino drogado. "Lobo" se justifica ante ellos diciéndoles que la oriental se había escapado y que él había salido a capturarla. Pero lo que hace es ganar tiempo y rápidamente corta las ligaduras de la joven, a la que apremia para que huya entre los árboles mientras él se enfrenta a los que hasta poco eran sus subordinados. Superado en número, "Lobo" cae herido de muerte, demostrando a Li Chin que, en el fondo, no era tan mal tipo como ella creía.
       Ana María ya se siente más repuesta y el Guerrero considera que ya ha llegado el momento de abandonar aquellos parajes. Como Nora ya no está segura allí, les acompaña en su regreso al hogar. Por el camino, el enmascarado hace partícipe a su esposa de su intención de regresar a la cueva de "Lobo" para rescatar a Li Chin, Ésta, agotada por su frenética huida, se queda dormida a cielo abierto y, al despertar, se lleva un sobresalto, pues un soldado ha estado vigilando su sueño. El individuo resulta ser el esbirro de Cicuta que consiguiera huir del enmascarado y el escudero. La oriental, tomándolo por un soldado de verdad, le pregunta si ha visto al Guerrero. Comprendiendo que se trata de una amiga de su enemigo, el hombre la engaña diciéndole que sí y que él mismo la acompañará al lugar donde se encuentra.

COMENTARIOS:

               -Como otros anteriormente, "Lobo" cae prendado de los encantos de Li Chin, a la que somete a un continuado acoso sexual. Ella, que sólo tiene ojos para el Guerrero, no siente nada por él, si bien acabará lamentando su muerte.
              -Hay que resaltar que este es uno de los pocos episodios en los que Gago permite que una ligera sonrisa aflore a los labios de nuestro héroe, a quien sus detractores acusan de ser un personaje excesivamente serio y nunca dado al humor o la alegría.
             -Numeración en interior de la contraportada, 379.

 

sábado, 21 de enero de 2017

Núm. 35. LOS BANDIDOS ATACAN

Fecha de publicación: 1-IX-1979




       Convencidos por un enfurecido Guerrero del Antifaz de la inocencia de Ana María y Ramiro, los soldados que tenían órdenes de apresarles, cejan en su empeño y abandonan el lugar. El escudero, preocupado por la salud de su señora, está a punto de salir en busca de Nora y traerla de vuelta, pero, finalmente, desiste de su idea y decide esperar.
       Mientras tanto, la curandera atiende las heridas que uno de los hombres de "Hércules" ha recibido por parte de un oso que merodea por esos contornos y se ve obligada a demorar su marcha hasta el día siguiente. El jefe bandolero hace una salida con un grupo de los suyos con la intención de dar caza al oso y, de paso, echar un vistazo en la cabaña de Nora, intrigado por la identidad de los que allí se alojan.
       Ramiro vigila fuera de la casa cuando es atacado por el oso que, herido por el gigantón, se convierte en un verdadero peligro para él. En ese momento, el Guerrero aparece y consigue poner en fuga al animal, que, poco después, se topa con la partida de "Hércules" a la que ataca. El jefe de los bandidos resulta ser un experto lanzador de cuchillos y acaba con la vida del plantígrado.
        Entonces, el grupo llega a casa de Nora y tiene un encuentro con el enmascarado y su escudero. Ramiro se enfrenta a "Hércules" y cuando éste trata de clavarle sus puñales, el Guerrero se lanza sobre él y lo derriba. Viendo que lo más sensato es no estar enemistado contra esos dos hombres, "Hécules" se retira con la promesa de dejar marchar a Nora enseguida.
         A través de las palabras de admiración que Adolfito dedica a Ramiro, nuestro héroe comienza a sospechar qué tipo de sentimientos alberga el fiel vasallo hacia su esposa.
       Al día siguiente Nora regresa y atiende a Ana María. La curandera parece insinuar una cierta atracción por el rubio escudero, quien se queda un poco desconcertado.
       En otro lugar, Li Chin aguarda el retorno del hombre que ama y rechaza las proposiciones amorosas de "Lobo", cuyos hombres han empezado a desconfíar de él, pues adivinan que no tiene intenciones de compartir con ellos a la oriental. "Lobo" descubre que Cicuta y "Alcornoque" han marchado tras los pasos del enmascarado e, ignorando que ambos han muerto, teme que puedan estropear sus planes. Decidida a alejarse de su nuevo pretendiente, Li Chin aguarda la primera ocasión que pueda presentársele para fugarse y reunirse con el Guerrero.

COMENTARIOS:
               -Numeración en interior de la contraportada, 378.

DETALLE DE LA CUBIERTA

        

martes, 25 de octubre de 2016

Núm. 34. ENCUENTRO INESPERADO

Fecha de publicación: 25 - VIII - 1979.



        Nora, "La bruja", convence a "Hércules" para que no entre en la cabaña, y parte con él para atender al secuaz del bandido.
        Quiere la mala suerte que unos soldados que buscan a Ramiro y Ana María por la muerte de los inquisidores y las acusaciones vertidas por Cicuta, se topen con la casa y decidan registrarla.
        Dentro encuentran a la pareja objeto de su búsqueda pero, viendo que la mujer está enferma, optan por esperar a que la curandera regrese y le prodigue sus cuidados.
        Poco después, Cicuta y "Alcornoque", provistos de caballos, llegan por azar al lugar y, ocultos entre los árboles, espían a los hombres que vigilan la casa. Sospechando que aquellos a los que buscan puedan estar allí, Cicuta se presenta ante el capitán de los soldados, mientras "Alcornoque", dada su mala catadura y para no despertar sospechas, permanece escondido entre la vegetación. Informado de que sus perseguidos están, efectivamente, allí, el falso monje conmina con amenazas a los soldados para que los detengan inmediatamente y los lleven ante la justicia.
        Ramiro sale de la cabaña y acusa a Cicuta de falsario, pero el capitán de los soldados cree las palabras de quien tiene por verdadero monje y ordena a los suyos que apresen al escudero. Aprovechando los momentos de confusión, Cicuta y "Alcornoque" entran en la casa por una ventana y se apoderan de Ana María y Adolfito, con los que huyen por el bosque. Pero sin que lo esperen se encuentran, de repente, con el Guerrero del Antifaz, quien, viendo que el falso monje amenaza con matar al niño con un cuchillo, da buena cuenta de él y acaba con su vida. "Alcornoque" no tarda en seguir sus pasos.
        Debido a su delicado estado Ana María sufre un desmayo y el enmascarado la deja momentáneamente al cuidado de su hijo mientras acude en ayuda de Ramiro. Pero éste se las ha apañado bien solo y ha puesto en fuga a sus atacantes.
        Instalando de nuevo a su esposa en la cabaña y encomendando su cuidado al escudero y Adolfito, nuestro héroe va en busca de los soldados para tratar de explicarles que todo ha sido un vil plan urdido por el falso monje.

COMENTARIOS:

               -Realmente es una lástima que un personaje con tantas posibilidades como en un principio apuntaba Cicuta (recuérdese el aura de siniestra maldad que irradiaba en su primera aparición, cuando Gago nos lo presentaba como un verdadero eclesiástico), acabe convertido, por mor de la intromisión censora de Valenciana, en un bandido más, movido por vulgares aspiraciones materiales.

                -Numeración en interior de la contraportada, 377.


EL GUERRERO BUSCANDO A LOS SUYOS.

LA JUSTICIA EN POS DE RAMIRO Y ANA MARÍA.

POR FIN REUNIDOS..

LA MUERTE DE UN MALVADO.

OTRO MENOS.

LA FRAGILIDAD DE ANA MARÍA.

jueves, 4 de febrero de 2016

Núm. 33. BANDIDOS MONTAÑESES

Fecha de publicaciín: 18 - VIII - 1979.



       " -Yo también puedo ser tan caballero como tú...aunque sea un hombre del pueblo." -"El Lobo" a nuestro héroe.



       "El Lobo" lanza con su honda una piedra de buen tamaño al Guerrero del Antifaz, quien reacciona rápidamente, agachándose. Ambos hombres se enfrentan en una reñida pelea en la que, a pesar de demostrar ser un enemigo temible, el bandido se lleva la peor parte bajo los puños del enmascarado. También Li Chin interviene en la refriega, derribando a varios de los asaltantes con sus técnicas de lucha orientales.

       Al ver caer a su jefe, "Alcornoque", el segundo de "El Lobo", se abalanza sobre nuestro héroe. El Guerrero también le derriba; pero "Lobo", ya recuperado, aprovecha el momento para golpearle por la espalda con una estaca de madera. El enmascarado se desploma inconsciente y cuando "Alcornoque" se dispone a aplastarle el cráneo con una roca, Li Chin se lo impide de una pedrada. "Lobo" reduce a la muchacha y, bien pronto, le deja claro que se siente atraído por ella.

       Los bandidos maniatan a sus prisioneros. Uno de ellos ofrece el producto de sus robos a cambio de quedarse con la muchacha; y "Alcornoque" está dispuesto a lo mismo si le entregan al enmascarado, a quien odia por haberle vencido; sin embargo, su jefe se niega en redondo a renunciar a la joven y a la posibilidad de obtener un buen rescate por el Guerrero del Antifaz.

       El falso Cicuta se reúne con el grupo y confiesa a nuestro héroe las intenciones que albergaba hacia su  esposa. Es tal la repugnancia que el enmascarado siente por el malhechor, que le propina una patada en el estómago. Acto seguido, la banda de criminales lleva a la pareja de prisioneros a su refugio por peligrosos caminos de montaña que bordean altos precipicios.

       Mientras tanto, Nora, "La bruja", atiende con sus remedios naturales a Ana María, que ha perdido al hijo que esperaba y aún sigue muy enferma. La curandera, que ha visto en Ramiro a su hombre ideal, desea la pronta sanación de la paciente, para que ésta se pueda reunir cuanto antes con su esposo, el conde de Roca y le deje, así, el camino libre. El escudero está muerto de preocupación por la mujer que ama, pero Nora le da ánimos, asegurándole que su señora mejora y ya está fuera de peligro. Ramiro le confiesa que no está tranquilo, ya que sus perseguidores podrían aparecer en cualquier momento. "La bruja" le tranquiliza, diciendo que llegado el caso, conoce un escondite.

       El Guerero del Antifaz, que no ve la hora de quedar libre para reemprender la búsqueda de Ana María, llega a un acuerdo con "Lobo", por el que Li Chin se quedará como rehén de los bandidos mientras él parte en busca de su esposa con la promesa de regresar, después, con cierta cantidad de oro como recate. Antes de marchar, exige al jefe bandolero que respete a su amiga o, de lo contrario, no habrá trato y no obtendrá ningún botín. Li Chin disipa sus temores, confiando en que sabrá hacerse respetar por sus captores. Por su parte, "Lobo" promete defenderla de cualquier peligro.

       El falso Cicuta y "Alcornoque" no ven con buenos ojos la partida del Guerrero y siguen sus pasos con la intención de acecharle. El enmascarado está ansioso por reunirse con sus seres queridos y echa a correr velozmente por el sendero de montaña.

       "El Lobo" se ha encaprichado de Li Chin, y, mientras comen algo, le confiesa a ésta que se alegraría si el Guerrero no volviera; pues está seguro de que si se quedara con él, sabría hacerla feliz.

       En la puerta de su casa, Nora recibe a un bandido montañés, conocido suyo, llamado "Hércules", que solicita ayuda para uno de sus hombres que está enfermo. "La bruja" le hace saber que sólo irá si el caso es grave, pues está ocupada. Intrigado por a quién pueda cobijar, el bandido interroga a la muchacha.


COMENTARIOS.

               - Según "Lobo", el falso Cicuta es un bandido apodado "El monje" que afirma sentir vocación. Sin embargo, en el episodio anterior se refirió a él como "El escorpión", y se sorprendió de verle vestido con hábitos eclesiásticos. Da la impresión de que, en muchas ocasiones, Gago improvisa sobre la marcha la trama y los diálogos definitivos, confíando demasiado en su memoria  e incurriendo en deslices como éste.

               - Ahora el falso monje confiesa a nuestro héroe que aspiraba a tener relaciones sexuales con la condesa, además de planear pedir un rescate por ella. Hasta el momento, no se había insinuado en ninguna ocasión que el bandido albergara ningún tipo de deseo por Ana María, y daba la impresión de que únicamente le movía la ambición de obtener riquezas.

               -Numeración en interior de la contraportada, 376.

     

viernes, 29 de enero de 2016

Núm. 32. LA IRA DEL GUERRERO

Fecha de publicación. 11 - VIII - 1979.



       "Está claro que ella escapaba con su criado...el cual agredió y dio muerte a los inquisidores que representan a la justicia...¡Deben morir en la hoguera!" -Habitante del pueblo donde intentan quemar a Ana María.

     
       Cuando todo parece perdido para Ana María, Ramiro irrumpe a caballo en la plaza del pueblo donde se alza la hoguera. Tras matar a algún que otro inquisidor que le sale al paso para impedir que auxilie a su señora, libera a ésta de sus cadenas y huye con ella y Adolfito.
       Cicuta y varios de sus hombres persiguen al trío, ya que no piensan renunciar al rescate que pueden llegar a obtener a cambio de la condesa. Después de cruzar un puente de madera colgante que salva un profundo abismo, Ramiro corta las cuerdas que sujetan el mismo,  y sus acosadores se precipitan en las aguas del río que discurre a los pies del barranco.
       Entretanto, el Guerrero del Antifaz se percata de que Li Chin le sigue,  y permite, si bien no muy convencido, que le acompañe. Gracias a las informaciones que van recabando de distintos lugareños, llegan al pueblo donde habían intentado quemar a Ana María. Allí, nuestro héroe desata su furia contra aquellos que habían amenazado la vida de su esposa. Enterado de que Cicuta y los suyos salieron en persecución de la condesa y su escudero, el enmascarado y su amiga se marchan rápidamente de la pequeña población.
       El falso monje ha sobrevivido a la caída en el río y se reúne con algunos hombres suyos que no cayeron con él para proseguir la persecución. Registran aquellos contornos dispuestos a cazar a sus presas, cuando se tropiezan con el Guerrero y Li Chin. El primero descubre que el supuesto monje no es quien dice ser, pues carece de una cicatriz que el verdadero Cicuta tenía en la cabeza.
       Mientras sus esbirros se las entienden con nuestro héroe y su compañera, el falso monje huye monte arriba en busca de "El Lobo", el líder de otra banda de malhechores al que piensa pedir ayuda. La casualidad hace que dicho sujeto y sus hombres se encuentren cerca de allí y se topen con Cicuta, al que conocen como "El Escorpión". El bandido montañés se aviene a ayudarle, pensando que podrá obtener una buena suma de oro si logra coger prisionero al que sabe es el conde de Roca.
       En otro lugar, Ana María se siente incapaz de continuar huyendo, pues es presa de una fuerte fiebre. Ramiro la lleva en brazos hasta una cabaña solitaria, donde una joven apodada "La bruja", accede a socorrer a la enferma, cuyo estado de salud parece grave.
       En ese momento, escondidos detrás de unas rocas, "El Lobo" y sus secuaces se preparan para sorprender al Guerrero y Li Chin, quienes ignorantes del nuevo peligro que les acecha, aciertan a pasar por allí.

COMENTARIOS:

               -Para mi gusto, otro de los episodios más entretenidos en lo que va de colección; todo repleto de acción y tensión creciente. En él, nuestro héroe demuestra a las claras las malas pulgas que puede tener cuando ve amenazada la vida de su esposa.
               -No sabemos muy bien de dónde salen los esbirros que se unen al falso Cicuta en el pueblo; pues como vimos en el cuaderno anterior, llegó allí sólo con Ana María, y en ningún momento se nos dijo que en la aldea también hubiera hombres suyos.
               -Da la impresión de que ha habido un "baile" de portadas entre este número y el anterior. Si nos fijamos un poco vemos que la correspondiente a este cuaderno representa el momento en que nuestro protagonista llega al castillo de Roca con sus amigos Don Luis y Fernando y estalla de furia al enterarse de los problemas que su esposa tiene con la Inquisición. Por otro lado, la cubierta del episodio anterior hace referencia, en su diseño original, a una de las viñetas del presente cuaderno, en la que Ana María piensa en el Guerrero, mientras las llamas empiezan a envolverla.
               -Numeración en interior de la contraportada, 375.

EL GUERRERO Y LI CHIN AGUARDAN AL FALSO MONJE Y SUS SECUACES. IMAGEN TOMADA DEL INTERESANTÍSIMO BLOG "VOTO A BRÍOS".

     

miércoles, 13 de enero de 2016

Núm. 31. EL FALSO MONJE

Fecha de publicación: 4 - VIII - 1979.



       "-¡Mi esposo es el único que puede pedir cuenta de mis actos, no tú, monje de Satanás!"  -Ana María a Cicuta.



       Tras ser rescatado de las aguas por sus amigos Don Luis y Fernando, el Guerrero del Antifaz decide regresar a España junto a su esposa. Soraya, que, según ella, no piensa volver con Bayaceto, manifiesta su deseo de acompañar al enmascarado; si bien, lo hace con la intención secreta de no renunciar a él. Por su parte, Li Chin está dispuesta a hacer lo que sea con tal de conseguir al hombre que ama.
       Mientras tanto, Ramiro y Adolfito son conducidos al convento que sirve de refugio a Cicuta y su banda. El escudero finge estar malherido e inconsciente, en espera del momento oportuno para sorprender a sus captores. Llevado ante Cicuta, este ordena a sus hombres que acaben inmediatamente con la vida del gigante. Ramiro rompe, entonces, sus ligaduras y, tras propinar algunos golpes a los malhechores, consigue hacerse con una espada.
       Temiendo que sus esbirros no puedan con el escudero, Cicuta corre hasta la celda donde tiene encerrada a Ana María, a la que obliga a seguirle a la bodega. Allí le hace creer que unos de sus hombres tiene a Adolfito y que ordenará su muerte si no permanece en silencio y obedece sus órdenes.
       Incapaces de dominar a Ramiro, los bandidos que le hacen frente optan por huir. El escudero registra el convento sin hallar a su señora y la desesperación se apodera de él. Ignora que el falso monje ha escapado con ella por un pasadizo secreto cuya entrada está disimulada en uno de los toneles adosados a las paredes de la bodega.
       Una vez en el exterior, Cicuta desvela sus verdaderas intenciones a la condesa, quien reacciona tratando de golpearle con un leño. Pero el bandido la deja inconsciente de un puñetazo y se aleja de allí en un caballo, llevándosela.
       Cuando el Guerrero del Antifaz y sus amigos llegan al castillo de Roca, son informados por Sarita de los últimos acontecimientos. Esperando encontrar allí a su esposa e hijo, nuestro héroe se encamina inmediatamente hacia la casa de Ramiro. Aunque no ha pedido a sus camaradas que le acompañen, Li Chin le sigue de lejos sin que lo sepa.
       Don Luis le dice a Soraya que, si no va a alojarse en el castillo de Roca, sea su huésped en sus tierras, pero la sultana rehúsa y se instala cómodamente mientras espera el regreso del Guerrero. No obstante, hace saber al caballero que, en el caso de que el enmascarado no la quiera allí, irá muy gustosa con él, ya que no piensa regresar junto a Bayaceto.
       Ramiro y Adolfito descubren finalmente el túnel secreto y lo siguen hasta la salida, donde son atacados por dos esbirros de Cicuta. El escudero acaba con ellos ante la mirada estupefacta de unos campesinos que creen que los muertos eran verdaderos inquisidores.
       Entretanto, el falso monje y su prisionera llegan a un pueblo cercano donde el Inquisidor Jefe local se queda extrañado al ver por aquellos lares a Cicuta en compañía de una mujer. Él se excusa alegando que lleva a una pecadora que tiene que ser juzgada. Ana María se defiende acusándole de ser un falsario que la ha secuestrado.
       En ese momento, llega un anciano campesino denunciando la muerte de dos inquisidores a manos de Ramiro. Clamando justicia por esas muertes, el Inquisidor Jefe condena a Ana María a morir en la hoguera sin tan siquiera someterla a juicio. La sentencia se cumple al instante, y Cicuta observa en silencio cómo las llamas prenden rápidamente en la leña amontonada a los pies de la condesa.

COMENTARIOS:

               -Entretenido episodio, aunque de final un tanto atropellado. A pesar de las injusticias cometidas por la Inquisición, esta jamás condenó a ninguna de sus víctimas sin la celebración de un juicio previo (otra cosa son los métodos empleados para arrancar las confesiones a los reos y las sentencias que se dictaban, claro). El Santo Oficio, sencillamente, no funcionaba de la manera en que lo vemos aquí. Sin embargo, como ya se apuntó en otra ocasión, este no es un tebeo histórico sino de aventuras, y su autor se toma las licencias que considera oportunas  para hacer avanzar la acción.
              -Numeración en interior de la contraportada, 374.

AL IGUAL QUE SUCEDIÓ CON EL EPISODIO ANTERIOR, EL PRESENTE TAMBIÉN SUFRIÓ LA CENSURA  DEL EDITOR; QUIEN OBLIGÓ A HACER CAMBIOS TANTO EN EL ARGUMENTO COMO EN EL TÍTULO ORIGINAL DEL CUADERNO, ("LA SENTENCIA"). IMÁGEN TOMADA DEL BLOG "VOTO A BRÍOS".

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Núm. 30. CONJURA DE FALSARIOS

Fecha de publicación: 28 - VII - 1979.




"Soraya ha jugado con el sultán...conmigo...y también contigo, no lo olvides." -Ben Jerifaz al Guerrero.



       El Guerrero del Antifaz y Li Chin ponen rumbo a Esmirna en la nave capturada a Ben Jerifaz, acompañados por un grupo de soldados españoles que se encargan de vigilar con suspicacia a los prisioneros otomanos que la tripulan.
       Bajo cubierta, un encadenado Jerifaz pide al guerrero enmascarado que le suelte las manos para poder comer con comodidad. El turco afirma que si le entrega a Bayaceto, el sultán ordenará su muerte por haber secuestrado a su favorita. La conversación se agría por momentos y nuestro héroe decide volver a encadenar a su prisionero. En eso, Soraya baja a la sentina y aconseja al cristiano que tenga bien sujeto al celoso capitán, pues puede llegar a resultar peligroso. Sin embargo, cuando el Guerrero le da la espalda para asegurar las cadenas del turco, Soraya le golpea con una barra de hierro. Jerifaz aprovecha que todavía está libre para coger un taburete y romperlo sobre la cabeza de su rival. Nuestro héroe se desploma inconsciente, y cuando el capitán otomano se dispone a matarle con una daga, la sultana se lo impide, pues planea llevarlo a Esmirna como esclavo.
       Mientras ella permanece junto al cristiano, que ha sido encadenado, Jerifaz sube a cubierta y arenga a sus hombres para que se rebelen contra los soldados que les vigilan. Los turcos amenazan con asesinar al Guerrero si no se rinden; pero los cristianos no confían en que sus vidas sean respetadas una vez depongan las armas. Jerifaz les promete que pueden abandonar la nave en una chalupa y agarrados a algunos objetos flotantes, y terminan por claudicar.
       Cuando nuestro héroe recupera el conocimiento, Soraya le confiesa que no quiere regresar junto a su esposo, ya que teme que Bayaceto no se fíe ya de ella; ni tampoco desea permanecer al lado de Jerifaz. Lo que pretende es que el enmascarado se la lleve con él.
       En ese momento aparece Li Chin dispuesta a apuñalar a la sultana, pero el Guerrero le ordena que no lo haga y le libere de los hierros que le aprisionan. Una vez suelto, sube a cubierta, y, al verle, Jerifaz malinterpreta que ha sido su amada quien le ha quitado las cadenas.
       En España, los falsos inquisidores que dejaran inconsciente a Ramiro, deciden dejarle con vida y llevarlo, junto a Adolfito, ante su jefe. Ana María ya ha sido conducida ante la presencia del siniestro Cicuta, quien, para atemorizarla y confundirla, la encierra en una celda donde la condesa, supuestamente, hará penitencia hasta que su esposo regrese. También le dice que él le ayudará a que el hijo que espera no nazca; lo que deja espantada a Ana María, que, a estas alturas, está arrepentida de haber pensado en abortar en un momento dado.
       Mientras tanto, Don Luis y Fernando rescatan del mar a los españoles que se habían visto obligados a bandonar el barco de Ben Jerifaz. Informados de lo sucedido, prosiguen a toda vela para socorrer a su amigo.
       En la nave otomana, el enmascarado y Li Chin luchan contra Jerifaz y los suyos. Soraya ordena al capitán que no haga daño a la pareja, pero el celoso turco no acata sus órdenes y le asegura que a partir de ese momento será él quien mande sobre ella. Como sabe que no puede con el Guerrero, Jerifaz hace que uno de sus hombres arroje a Li Chin por la borda. Nuestro héroe adivina que su enemigo pretende librarse de su presencia en el barco obligándole a lanzarse al mar para socorrer a la muchacha. El enmascarado así lo hace, y, una vez reunido con su amiga, se aleja a nado junto a ella hacia el barco de Don Luis y Fernando que se aproxima. Jerifaz ordena hacer fuego con los cañones contra el Guerrero, pero Soraya se interpone en sus planes tirándose también al mar. Temeroso de la reacción de Bayaceto si la sultana resulta herida, el turco anula la orden dada.

COMENTARIOS:

               -Episodio un tanto inconsistente en el que el doble juego que la voluble Soraya se trae con el Guerrero y Ben Jerifaz resulta excesivamente rebuscado cuando no incomprensible. La sultana tan pronto parece pensar una cosa como al momento tener en mente otra. Aunque es caprichosa por naturaleza, su proceder llega a desconcertar al lector tanto o más que a nuestro héroe o a Jerifaz.
               -La trama de Cicuta y los falsos inquisidores tampoco queda bien hilvanada después de los cambios que Gago tuvo que hacer por imposición de Valenciana, que censuró la portada y el título mismo del episodio.
               -Numeración en interior de la contraportada, 373.

EN ESTA IMAGEN TOMADA DEL BLOG "VOTO A BRÍOS", PODEMOS OBSERVAR LOS CAMBIOS QUE GAGO SE VIO OBLIGADO A EFECTUAR POR IMPOSICIÓN DEL EDITOR. "LA INQUISICIÓN EN MARCHA", TÍTULO ORIGINAL DEL CUADERNO, FUE SUSTITUIDO POR OTRO; Y LAS CRUCES QUE ADORNABAN LOS CASCOS Y ROPAS DE LOS INQUISIDORES DESAPARECIERON SIN DEJAR RASTRO. PARADÓJICO QUE UN TEBEO QUE PRETENDÍA CRITICAR TAN NEFANDA INSTITUCIÓN COMO FUE EL SANTO OFICIO...¡ACABASE VÍCTIMA DE LA CENSURA  INQUISITORIAL DE LA EDITORIAL QUE LO PUBLICABA!