jueves, 14 de diciembre de 2017

Núm. 50. LOS BÁRBAROS

Fecha de publicación: 15 - XII - 1979.


            "Son unos seres horribles que viven en nuestro país, y bajan de las montañas en busca de carne humana..."
                                                            -Torik Kan.


Viendo que el barco asiático que les ha hundido se acerca en busca de posibles náufragos a los que apresar, el Guerrero del Antifaz conmina a sus amigos y a algunos marineros griegos supervivientes a sumergirse en las aguas y nadar bajo la quilla, para intentar abordar por sorpresa a sus atacantes por el otro lado. Li Chin y él son los primeros en sumergirse y subir al navío, trepando por un cabo suelto que, providencialmente, cuelga en ese costado. Al ser descubiertos por los bárbaros ( pues de bárbaros se trata ) el enmascarado les ofrece una recompensa a cambio de que les lleven a España; pero sólo consigue arrancarles unas carcajadas de burla. En realidad, lo que nuestro héroe persigue con esa inútil negociación es ganar el tiempo que sus compañeros necesitan para subir.
     Una vez todos a bordo, el que parece ser el jefe de los asiáticos les ordena que se rindan, pues pretende llevarles a su país, donde serán entregados a unos seres misteriosos llamados "Los Monstruos de las Montañas", los cuales, de tanto en tanto, descienden de las alturas donde viven en busca de carne humana con la que satisfacer su apetito. El Guerrero no está dispuesto a rendirse sin ofrecer resistencia y desafía al bárbaro a una pelea personal; si el asiático vence se entregarán y si pierde les dejará ir. Como suele ser habitual, el enmascarado resulta vencedor, pero los bárbaros no están dispuestos a cumplir con lo pactado y atacan a los náufragos, quienes demuestran su valía, defendiéndose ferozmente.
       Pero otra de las naves les aborda y un enjambre de enemigos se lanza sobre ellos. El derrotado capitán y dos de sus hombres capturan a Soraya y Li Chin, y, utilizándolas como rehenes, obligan a los españoles a entregarse. Las naves ponen rumbo al Mar Caspio, atravesando el estrecho de los Dardanelos. Su destino es una ciudad innominada situada en la ladera de una montaña junto a la costa, en la que gobierna el feroz Guruf Kan. Nada más desembarcar, Torik Kan, el capitán de los tres navíos, le hace entrega de los prisioneros; a los cuales, por otra parte, no ha tratado mal durante la travesía.
       Soraya intenta utilizar su supuesta condición de esposa de Bayaceto para obtener su libertad y la de sus amigos; pero, aún ignorando que la mujer ya no cuenta con el favor del sultán, Guruf Kan se ríe de sus amenazas, jactándose de ser el hombre más fuerte del mundo y de no tenerle miedo a nadie, ni siquiera al gran señor de los otomanos. Indignado por los malos modos que emplea con la sultana, Don Luis le desafía a una pelea. Si gana, Soraya será respetada. Pero Guruf Kan no juega limpio y, cogiéndole desprevenido, le propina una serie de golpes que le hacen morder el polvo. A pesar de que no se sostiene en pie, el conde no está dispuesto a abandonar la pelea.
     El Guerrero acusa al bárbaro de jugar sucio con su amigo. Guruf Kan, al que le gusta presumir de ser invencible, no vacila en retar al enmascarado, quien rompiendo las cuerdas que atan sus brazos salta, acto seguido, sobre él, dispuesto a bajarle los humos. Nuestro héroe lleva las de ganar cuando dos bárbaros interrumpen el combate avisando de la inminente llegada de "Los Monstruos de las Montañas".

COMENTARIOS:
               -Tres, a falta de uno, son los desafíos a un combate personal que presenciamos en este cuaderno:
                   a) El Guerrero / Torik Kan
                   b) Don Luis / Guruf Kan
                   c) Guruf Kan / El Guerrero
Como hemos comprobado, es el enmascarado el único que sale bien librado de entre tanta pelea .
               -Este episodio supone el preludio a una serie de aventuras de corte más o menos fantástico localizadas en una zona del Mar Caspio, poblada por unos no menos improbables bárbaros.
               -Gago parece olvidarse por completo de los marineros griegos supervivientes que han abordado el barco enemigo junto al Guerrero y sus compañeros. Puesto que a partir de ese momento no volvemos a saber nada de ellos, habremos de suponer que han muerto en la refriega con los asiáticos.
              -Gazapo: Soraya afirma ser la favorita de Bayaceto III, cuando, como ya sabemos, realmente, lo es de Bayaceto II.
              -Numeración en interior de la contraportada, 393.




domingo, 10 de diciembre de 2017

Núm. 49. BATALLA DECISIVA

Fecha de publicación: 8 - XII - 1979.


       "¡Oh!...Veo una nube extraña en tu mirada...un negro presagio...¡Tu vida está en peligro...!"
                       -Nora a Ramiro.



Mientras el Guerrero del Antifaz y Li Chin se encargan de los soldados que están a punto de empalar a Don Luis y Fernando, estos últimos aprovechan la distracción para liberarse de sus ataduras e impedir que unos arqueros disparen sobre sus amigos.
       Avisado de lo que ocurre, Argoulus deja a Soraya atada a su lecho y acude al lugar del conflicto para descubrir que el pueblo, estimulado por el ejemplo de valentía de los españoles, se ha sublevado, cansado de su tiránico gobierno. El enmascarado se apodera de un caballo y se bate con él; pero, cuando el cacique hace mofa de Soraya, Don Luis le pide a nuestro héroe que le ceda el privilegio de darle su merecido. El conde de los Picos da muerte a su contrincante; cuyos hombres, al verse privados de alguien que les mande, deponen las armas. En los aposentos del fenecido déspota la sultana tranquiliza a su enamorado asegurándole que Argoulus no tuvo tiempo de abusar de ella. Agradecidos con los españoles y sus dos compañeras, los isleños les proporcionan un navío con tripulación para que puedan regresar a su país. Li Chin se siente infeliz, pues teme que el enmascarado se olvide de ella cuando esté junto a su esposa.
       En España, Ramiro teme en un primer momento que Ana María pueda haber muerto al golpearse la cabeza con la rama del árbol, pero pronto comprueba que no es así. Incapaz de dominar sus impulsos, está a punto de besar a su inconsciente señora cuando es interrumpido por Nora, que se encontraba por los alrededores. La curandera ve un mal presagio en la mirada del escudero y así se lo hace saber a éste. Ramiro se enfada al oír sus palabras, mas enseguida se calma. La muchacha reanima a la condesa y accede a su petición de que regrese al castillo.
       En otro lugar, tres naves gobernadas por bárbaros asiáticos que parecen venir del Mar Caspio se disponen a capturar el barco en el que el Guerrero y sus amigos han puesto rumbo a la patria. Los asaltantes disparan un enorme cañón y abren una vía de agua en la línea de flotación del navío acosado. Aunque los españoles y sus aliados griegos se esfuerzan por reparar el destrozo, el cañón hace fuego de nuevo y hace un segundo agujero. El barco se hunde sin remedio y nuestros héroes intentan ponerse a salvo agarrándose a un madero flotante.

COMENTARIOS:
               -Ramiro no puede reprimir por más tiempo lo que siente por su señora y está a punto de dar rienda suelta a su pasión sin tener en cuenta que ella esté inconsciente y, por tanto, desvalida. Aunque su intención primera parece ser la de darle un simple beso, hay algún indicio que apunta a que la cosa podría haber ido a más de no ser por la oportuna intervención de Nora. ¿Se habría atrevido, efectivamente, el escudero a hacerle al amor a la condesa mientras esta permanecía sin sentido?
              -Numeración en interior de la contraportada, 392. 

sábado, 9 de diciembre de 2017

Núm. 48. LUCHANDO POR LA LIBERTAD

Fecha de publicación: 1 - XII - 1979.


       "Aún conservo en mi alma las últimas experiencias vividas...el asalto de Tukomoto...el incendio...la llegada del falso Guerrero del Antifaz, y...mi...embarazo..."
                              -Ana María.


       Después de acabar con el pulpo gigante, el Guerrero del Antifaz se aferra a un saliente del foso y reanima a la casi ahogada Li Chin, practicándole el boca a boca. Luego, la pareja inicia una peligrosa ascensión por las resbaladizas paredes de roca para reunirse con sus amigos; quienes sorprendidos por "Garfio" Chamul, Boguro y los hombres que les acompañan, se defienden bravamente, si bien, acaban siendo capturados.
       Intuyendo que el Guerrero pueda estar en el fondo del foso, Boguro y uno de los suyos arrojan grandes piedras con el propósito de aplastarlo. El enmascarado profiere un grito, haciéndoles creer que ha sido alcanzado por alguno de los proyectiles, y es dado por muerto.
       En España, Ana María y Sarita sufren por la ausencia de sus respectivos esposos, a los que imaginan en peligro en su lucha contra los infieles. Comprendiendo que Ramiro sólo tiene ojos para su señora y que jamás la amará a ella, Nora abandona discretamente el castillo de Roca. Sarita ve su partida y avisa a Ana María, que, sintiéndose en deuda con la curandera por los cuidados prestados, corre, en compañía de Ramiro en un intento por hacerla regresar. Cuando condesa y escudero atraviesan al galope un bosquecillo, la primera se golpea accidentalmente con una rama y cae del caballo.
       Mientras tanto, "Garfio" Chamul hace entrega de sus prisioneros a Argoulus, cuyos apetitos carnales se despiertan al tener frente a él a la bella Soraya. Viendo el interés que manifiesta el cacique, la sultana se ofrece sexualmente a él a cambio de la puesta en libertad de Don LuisArgoulus parece acceder y se la lleva a sus aposentos. Escarmentada, sin embargo, por lo sucedido con "Malapata", la muchacha no se fía del griego y, quitándole el cuchillo que lleva en el cinto, le amenaza con apuñalarlo si no libera al conde. El gesto resulta inútil, pues Argoulus la domina con facilidad y la arroja al lecho, dispuesto a satisfacer sus deseos.
       En el ínterin, el Guerrero y Li Chin han salido ya del foso y abandonado la caverna. En las afueras de la ciudad sorprenden a dos soldados a los que arrebatan los caballos. Cabalgando velozmente, irrumpen en las calles de la población, justo cuando Don Luis y Fernando van a ser ejecutados, mediante empalamiento público, por orden del tiránico gobernador.

COMENTARIOS:
               -Se consolida el romance entre Don Luis y Soraya. A estas alturas la sultana parece haber descartado definitivamente como amante ( aunque no como amigo, por supuesto, ) al Guerrero y centrar sus atenciones en el conde de los Picos.
               -Como en tantas otras ocasiones, las mujeres que transitan por estas NUEVAS AVENTURAS no dudan en utilizar su cuerpo como moneda de cambio para lograr la libertad (y la vida) del hombre al que aman. A la postre, semejante sacrificio resulta estéril, puesto que el villano de turno o bien acaba forzándolas sin contemplaciones o bien las engaña con sus falsas promesas. Son mujeres que, a pesar de vivir libremente su sexualidad y de gestionar ellas mismas sus deseos y afectos, no se libran de ser vejadas, humilladas, golpeadas, violadas y, en el peor de los casos, asesinadas por hombres sin escrúpulos para los que no significan nada.
                -Numeración en interior de la contraportada, 391. 
                

domingo, 3 de diciembre de 2017

Núm. 47. LA ISLA PELIGROSA

Fecha de publicación: 24 - XI -1979.
 

Don Luis: -La piedra sólo te rozó. Me horrorizaría pensar que te diera de lleno.
Soraya: -¿Tanto te hubiera importado, Don Luis?
 

       Comprendiendo que sus antagonistas llevan las de ganar Argoulus se retira con sus hombres para ir en busca de refuerzos. Los pescadores, que han presenciado la refriega desde la seguridad de su casa, se dan cuenta de que el Guerrero del Antifaz y sus amigos pueden ayudarles a deshacerse del tirano y manifiestan a éste su disponibilidad para ponerse a sus sus órdenes. El enmascarado es un tanto reticente, ya que su deseo es regresar cuanto antes a España.
       El barco de "Garfio" Chamul aparece de pronto en la costa. El otomano ha vuelto a emprender la búsqueda de los fugitivos, y ahora se le presenta la oportunidad de hacer un buen negocio si los captura y vende como esclavos al cacique de la isla.
       Amedrentados, los pescadores se refugian de nuevo en la casa, mientras el enmascarado y sus compañeros huyen hacia las alturas del montañoso terreno. Descubren unas casas y, pensando que sus habitantes, pueden odiar a Argoulus y ayudarles, se aproximan a ellas. Resulta que el lugar es un nido de bandidos, que les atacan salvajemente con sus hondas. Soraya es alcanzada por una piedra y se desploma inconsciente. Tras poner en fuga a los bandoleros, el grupo sigue abriéndose paso por los abruptos montes.
       Tiempo después encuentran una cueva en la que se refugian para descansar. Don Luis se presenta voluntario para hacer la primera guardia, cuando un individuo de aspecto fiero y, según parece, mal de la cabeza, atrapa a la ya consciente Soraya y se interna con ella en las profundidades de la caverna. El enmascarado no pierde el tiempo y sale tras secuestrador y secuestrada; seguido de inmediato por el resto de sus amigos. La cueva, sin embargo, resulta ser un laberinto de túneles y se ven obligados a separarse y seguir cada uno de ellos una galería distinta. El Guerrero y Li Chin se encuentran en uno de los túneles y prosiguen juntos la búsqueda. Súbitamente, la muchacha se precipita por una grieta, pero no sufre daños al caer en una especie de pozo lleno de agua salada. Allí es atacada por un pulpo gigantesco que la atrapa entre sus tentáculos. Nuestro héroe se lanza sobre el monstruo, espada en mano, e intenta herirlo.
       En otro lugar de la gruta, Soraya está a punto de ser devorada por su caníbal raptor y es salvada en el último momento por el conde de los Picos. Al poco, Fernando se une a ellos y, juntos, empiezan a buscar al enmascarado y su amiga, llegando a la grieta por la que cayera Li Chin.
       "Garfio" Chamul y sus piratas, guiados por un isleño que ha visto entrar a los fugitivos en la cueva, se adentra en la misma. En el pozo, el Guerrero y Li Chin son arrastrados hacia el fondo por el pulpo gigante.

COMENTARIOS:
               -Hay un pequeño gazapo: cuando el caníbal demente hace su aparición, Gago lo dibuja sin barba; pero más adelante nos lo presenta bastante hirsuto.
               -El episodio en la caverna recuerda un tanto a lo que sucedía en un cuaderno de la serie clásica titulado "La montaña del loco" en el que el Guerrero, Ana María, Fernando, Zoraida y el Pirata Negro, al huir del pirata Abub Zeid, "El Turco"se refugiaban en una cueva habitada por un orate que secuestraba a la condesa de Torres. En esa ocasión, el raptor no era un caníbal, sino un demente que custodiaba un tesoro.
               -Se da a entender que "Garfio" Chamul ya ha hecho negocios con Argoulus en el pasado; de ahí que los isleños colaboren con él en la captura de sus perseguidos.
              -Numeración en interior de la contraportada, 390. 

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Núm. 46. ARGOULUS, EL CACIQUE

Fecha de publicación: 17 - XI - 1979.


       " -Si el gobernador Argoulus supiese de nuestra ayuda, nos condenaría a morir empalados." -Pescador.


       No queriendo dejar solo a Don Luis, el Guerrero del Antifaz y Fernando le siguen hasta la playa. Allí, mientras el primero se bate personalmente con "Malapata", ellos se encargan de los demás corsarios. El capitán otomano es duro rival y está a punto de acabar con su oponente, pero Soraya, que también ha bajado con Li Chin por si ambas pueden ayudar en algo, le apuñala hasta darle muerte. Desmoralizados, los corsarios abandonan el islote lanzándose al agua.
       Desde su barco, "Garfio" Chamul contempla la victoria de los fugitivos, pero no interviene con la excusa de que no puede acercarse por culpa de los escollos.
       Esa noche, al amparo de la oscuridad, el enmascarado y sus amigos abandonan el islote por su parte trasera y, agarrados a un trozo de mástil del barco encallado, se alejan sin ser vistos hacia una isla próxima. Arribando a la orilla, buscan refugio en una cueva de la costa, no sin antes advertir el Guerrero que un soldado griego, nativo del lugar, ha descubierto su llegada. A galope tendido sobre un corcel, el isleño cabalga hacia la población donde gobierna el cacique Argoulus para dar parte de la presencia de desconocidos.
       Informado de lo que sucede, Argoulus despacha a varios de sus hombres con el encargo de capturar a los náufragos, mientras él hace uso del derecho de pernada con una joven novia que va a contraer matrimonio al día siguiente. El futuro marido intenta impedirlo pero es reducido y atado a una columna por los soldados que vigilan la casa de la novia.
       El Guerrero y sus compañeros se defienden bravamente de los soldados enviados a apresarles; de manera que los griegos se repliegan y regresan junto a su señor. Este ya ha saciado sus apetitos y, enfadado por el fracaso de los suyos, se pone al frente del pelotón y se dirige hacia la costa para ocuparse personalmente del asunto.
       El enmascarado negocia con unos pescadores la compra de una barca con la que poder abandonar la isla y regresar a su país; pero los lugareños, sabedores de cómo se las gasta el gobernador, no tienen deseos de vendérsela. Justo en ese momento aparecen Argoulus y su partida. Como suele ser habitual, nuestro héroe se las entiende, él mismo, en persona, con el cacique, al que derriba del caballo.

COMENTARIOS:
                -Ambientación nada realista para un cuaderno en el que, como siempre, prima la acción sin descanso. Como ya se ha dicho en otra ocasión, a Gago no le interesa representar con fidelidad histórica paisajes, ambientes ni costumbres de los lugares donde ubica a sus personajes. Sólo busca plantear un escenario más o menos verosímil  en el que desarrollar la trama.
                -Numeración en interior de la contraportada, 389. 

Núm. 45. REFUGIO EN EL ISLOTE

Fecha de publicación: 10 - XI -1979.


Li Chin: -Hicimos mal al pactar con "Malapata". Se ha burlado de Soraya.
Soraya: -Creo que también consiguió de ti lo que quiso, Li Chin.


       Li Chin da una buena tunda a Ozul, dejándole inconsciente. Luego, sale del camarote entre los comentarios jocosos de la tripulación, que ignora el estado en que ha dejado a su compañero. No la consideran un peligro y ella se aprovecha de eso para deambular libremente por el barco y tratar de reunirse con el Guerrero del Antifaz antes de que los corsarios reaccionen.
       En otro lugar del navío, Soraya recrimina a "Malapata" su falta de palabra y traición al no haber ayudado a sus amigos y haberles, en cambio, apresado. Sin embargo, en la sentina, el enmascarado ha recobrado el conocimiento y, tras arrancar las cadenas que le sujetan a la pared, libera a Don Luis y Fernando sirviéndose de un martillo y un cincel que ha encontrado en una caja de herramientas. En ese momento, el turco encargado de vigilarlos baja acompañado de la aparentemente inofensiva Li Chin y descubre la intentona de fuga. Antes de que pueda dar la alarma es dejado fuera de combate, como lo son los marineros que de tanto en tanto bajan a la sentina.
       "Malapata" sale a cubierta dispuesto a ordenar la ejecución de los prisioneros, ante lo cual Soraya intenta matarle clavándole una daga de la que se ha apoderado. Pero la sultana sólo consigue que el capitán corsario la golpee. Sabiendo en peligro a su amiga, el Guerrero y los suyos suben a cubierta y se enzarzan en una lucha con sus captores. "Malapata" hace uso del nuevo estilete que Ozul le pusiera en la pata de palo con tan mala fortuna que el acero se clava profundamente en el mástil, quedando él en una posición incómoda que le impide libertad de movimientos. Li Chin actúa rauda y lo aturde golpeándole con un tablón en la cabeza. El Guerrero destroza el pincho nuevo del corsario, a quien maniata y obliga a poner rumbo a España.
       Horas más tarde, son alcanzados por un navío en el que van "Garfio" Chamul y Boguro. Para evitar ser descubiertos por ellos, el enmascarado y sus amigos se esconden en una cabina, reteniendo a "Malapata". Pero dos corsarios se arrojan al mar y tras alcanzar a nado el barco recién llegado, ponen sobre aviso a Chamul de la presencia de los cristianos y las dos mujeres en la nave de su capitán. Li Chin, que permanece en cubierta, contempla la escena con la ayuda de un catalejo y, sin perder el tiempo, corre a avisar a sus compañeros de que han sido delatados.
       Al saber que Chamul acude en ayuda de su jefe, los hombres de "Malapata" se sublevan; mas son dominados y arrojados al agua por los fugitivos, quienes intentan gobernar la embarcación ellos solos. Los cañones de "Garfio" no tardan en abrir fuego sobre ellos.
       Súbitamente el cañoneado navío embarranca en los arrecifes de un islote en el que nuestros héroes buscan refugio. "Malapata" es salvado in extremis por varios de sus hombres de morir ahogado y persigue al enmascarado y sus camaradas, que se apostan en la parte alta del islote desde donde pueden vigilar los movimientos de los otomanos. De momento, "Malapata" no se atreve a atacarles sin la ayuda de refuerzos; mas Don Luis, todavía indignado por el trato que ha dispensado a Soraya, baja a la playa y reta al malvado corsario  a un duelo a muerte.

COMENTARIOS:
               -Dejándose llevar por la furia, el conde de los Picos comete el error de abandonar la seguridad momentánea que les ofrecen las rocas de la parte alta del islote y se expone imprudentemente al enemigo.
               -Numeración en interior de la contraportada, 388.   

lunes, 27 de noviembre de 2017

Núm. 44. "MALAPATA"

Fecha de publicación: 3 - XI - 1979.



       "Malapata": -Has reparado muy bien mi pata, Ozul...¿Qué quieres como premio?
       Ozul: -Quisiera...quisiera...visitar a la princesa amarilla...si no te ofende.
       "Malapata": -¡Ja, ja, ja! ¡Ve con ella, Ozul! ¡Todos mis amigos tienen derecho a participar en el reparto del botín!


       Don Luis arroja a Boguro a las aguas del puerto, y el Guerrero del Antifaz, tras esquivar las acometidas del garfio de Chamul, hace lo propio con este. En ese momento, los soldados de palacio irrumpen en el muelle y los fugitivos se abren paso entre ellos, tratando de escapar por unas calles patrulladas por el enemigo. En un almacén sin vigilar, nuestros amigos encuentran unos toneles vacíos que representan un buen lugar donde esconderse.
       Repuesto de su borrachera, Bayaceto monta en cólera al conocer la fuga de su favorita. Muley Hassan ha ordenado perseguir y matar a los huidos, pero el sultán quiere a Soraya con vida para castigarla personalmente.
       Quiere la casualidad que un capitán corsario otomano, amigo de lo ajeno, a quien apodan "Malapata" por el palo de madera que sustituye la pierna que perdiera en alguna escaramuza, entre con sus hombres en el almacén donde se esconden el enmascarado y los suyos para "proveerse" de víveres. Entre los barriles que suben a bordo de su navío están aquellos en los que se han escondido los fugitivos. Nuestro héroe confía en que la tripulación no sea muy numerosa y puedan adueñarse del barco.
       Uno de los corsarios deja caer accidentalmente el tonel en el que va Soraya y, al abrirse la tapa, la sultana queda al descubierto. Reconociendo al capitán, la mujer le pide que le ayude a huir. "Malapata" acepta encantado a cambio de que ella le conceda sus "favores". Conscientes de la situación en que se haya su amiga, los tres cristianos y Li Chin salen de sus barriles dando a conocer su presencia. El jefe corsario finge estar dispuesto a facilitarles la huida.
       El barco zarpa de Esmirna y, mientras el desconfiado grupo de fugitivos permanece sin separarse en cubierta, "Malapata" se lleva a Soraya a su camarote. Allí la amenaza con asesinar a sus compañeros si ella no se aviene a sus deseos. La sultana no tiene más remedio que doblegarse a los deseos del lascivo otomano. Fuera, Don Luis, que últimamente parece centrar sus atenciones en la esposa de Bayaceto, está intranquilo por lo que pueda estar sucediendo dentro del camarote.
       Más tarde, "Malapata" invita a sus pasajeros a un suculento banquete en el que les anima a beber sin medida. El conde de los Picos ahoga la rabia que le embarga en el licor, pero el Guerrero, sospechando que su anfitrión pueda haber drogado la bebida, finge volcar accidentalmente su copa y deja de beber. Sólo él permanece despierto cuando el narcótico surte efecto. El corsario, que también desea a Li Chin, ordena a sus hombres que ésta sea llevada a su camarote. Mientras Don Luis y Fernando son encadenados en la sentina, el enmascarado, algo aturdido por la droga ingerida, se mide con el artero capitán.
       El corsario se guarda un as en la manga, o más bien en la pata: un afilado estilete de acero cuya punta también impregnada de algún narcótico se clava en la mano del cristiano. A pesar de debatirse con bravura, y no sin antes haber tenido ocasión de romper el estilete, el Guerrero se desploma inconsciente y es encerrado junto a sus dos amigos.
       En su embriaguez narcótica Li Chin cree hallarse entre los brazos de su amado enmascarado, pero, al aclararse su mente, descubre que se trata del aprovechado "Malapata". Satisfecho su apetito sexual, el corsario abandona el camarote y hace que uno de sus hombres le recomponga la pata de palo. Como recompensa por su buen hacer le premia con poder disfrutar de la compañía de Li Chin, pero la joven no está dispuesta a soportar esta nueva vejación.

COMENTARIOS:
               -Nos las vemos en este cuaderno con otro personaje de bastante mala catadura. Desagradable, traicionero y lascivo en extremo, "Malapata" no duda en satisfacer su lubricidad con cuanta mujer se le pone por delante. Para él Soraya y Li Chin no son más que un pasatiempo pasajero, carne femenina para usar y tirar sin ningún tipo de miramientos.
                -Numeración en interior de la contraportada, 387.